Ponle cinco sentidos al parto

Corre la voz
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La “evolución” del parto fue hacia la medicalización en la mayor parte del mundo pero siempre ha habido mujeres luchando por su derecho a un parto lo más natural posible. Y es que “no es tan difícil parir naturalmente”. Valga la ironía, me refiero a que una mujer de parto necesita cosas sencillas, una atención consciente y respetuosa, con menos cables y más libertad de movimiento. El cuerpo de la mujer está preparado fisiológicamente para parir, otra cosa es que nuestras mentes se hayan perdido por el camino del patriarcado donde la mujer no tiene ni voz ni voto y pensemos que no podemos con el dolor.

Aquí está un sencillo esquema, todo para que la oxitocina fluya libremente a la hora de dar a luz.

5 sentidos

Con que respetemos los cinco sentidos de la mujer y evitemos estresarla, ya vamos con mucho ganado para la buena evolución de un parto.

Parir es un acto fisiológico y primitivo. No lo digo yo, lo dice la fisiología humana plasmada en excelentes estudios con lo cual, a la hora de parir, en nuestro cerebro primitivo no hay lugar para números, ni pensamientos lógicos sino para las sensaciones.

De eso se trata parir, de sentir.

En un parto, la mujer se encuentra en un estado alterado de sensaciones. Todo está a flor de piel, multiplicado. Un trato seco puede frenar el proceso, puede ponerla en alerta y enseguida hacerla perder sus fuerzas para seguir adelante. Es fundamental que la mujer se sienta segura y que sea tratada con respeto, sin infantilizarla.

Es inevitable para mí, al hablar de todo esto, recordar los escritos de Casilda Rodrigañez Bustos.

Dejo aquí un fragmento que nos hace entender el efecto de la oxitocina y del estrés en el útero durante el parto.

Dice Casilda:

“Según G.D.Read, que estudió también con detenimiento el sistema neuromuscular del útero, éste tiene tres capas de fibras musculares: las longitudinales, las circulares y las intermedias. Las intermedias, que forman la capa media de la pared de la bolsa uterina, son haces muy apretados que rodean, en forma de ochos y de espirales, los vasos sanguíneos que suministran el oxígeno a las células y retiran los productos de desecho; son un dispositivo previsto para acompañar el intenso trabajo de los músculos uterinos durante el parto […].

Los haces circulares, como puede observarse en la Figura 1, son escasos en la parte superior de la bolsa uterina y se van haciendo más seguidos hacia la parte media inferior, para terminar formando los compactos haces circulares del cérvix. Read explica que los músculos longitudinales y los circulares forman un par que debe funcionar de manera sincronizada: cuando unos están contraídos los otros se distienden y viceversa, y pone varios ejemplos, como el del bíceps y el tríceps de nuestros brazos […]; continuamente movemos el brazo y nuestros músculos funcionan a la par, sin producir dolor, a menos que alguno sufra alguna ‘contractura’ que lo impida; pone también el ejemplo de la vejiga urinaria, que tiene una anatomía muscular aparentemente similar a la del útero: los haces longitudinales están distendidos y los circulares contraídos para retener la orina: cuando orinamos, los circulares se distienden para permitir el movimiento de contracción-distensión de los longitudinales expulsen la orina.

Así, explica Read, los haces longitudinales tienen la función de vaciar y los circulares de retener, y cuando los longitudinales empujan hacia fuera, los circulares deben de aflojarse y distenderse, lo mismo en el útero que en la vejiga urinaria. Continúa explicando Read que los haces longitudinales están inervados al sistema nervioso parasimpático (snps) mientras que los circulares al simpático (sns). Como es sabido, el snps, también llamado sistema vagal, es el que se activa en el estado de relajación, y el sns el que funciona en estado de stress y de alerta; de manera que por eso, concluye Read, el cérvix no ‘dilata’ cuando la mujer está en ese estado, con el sns activado (la fisiología de parto, establecida a lo largo de la evolución, prevee la detención de un proceso de parto si aparece un riesgo para la hembra; por eso el cérvix, como dice Leboyer, no afloja la garra si la mujer está en estado de stress); de manera que las fibras circulares, en lugar de funcionar acompasadamente en armonía con el movimiento de los longitudinales, ofrecen una resistencia que hace entrar a estos últimos en un movimiento espasmódico; unos espasmos que producen el dolor del calambre, pero que no se reconocen como tales sino como si fueran las contracciones normales del parto.

Así es como Read llega a la conclusión de que el miedo, que mantiene activo el sistema simpático, impide la relajación y la distensión de los músculos circulares de la boca del útero, produciendo el movimiento espástico o espasmódico del útero, lo que considera una disfunción de la fisiología natural y normal del parto.

En la comparación que hace Read entre el funcionamiento de la vejiga urinaria y el del útero, creo que está la clave del último paso que le faltó dar a este honrado y genial investigador, para entender definitivamente la fisiología del parto. Porque el útero, a diferencia de la vejiga urinaria, tiene receptores de oxitocina en el tejido muscular… para activarse con la llegada de esta hormona; es decir, en el útero interviene la sexualidad cosa que no sucede en la vejiga urinaria, y por eso su fisiología no es del todo similar ni comparable a la del útero.

De hecho, cuando se induce o se quiere acelerar un parto con oxitocina sintética, lo que sucede es que las fibras longitudinales del útero se baten espasmódicamente, pegando tirones a las fibras circulares que permanecen contraídas (además la oxitocina sintética llega en tromba en lugar de llegar de forma pulsátil). Por eso es muy frecuente que un parto inducido acabe en cesárea. La fisiología natural del parto supone el estado de relajación de la mujer, el sns desactivado y la producción natural de oxitocina.”

Para leer el texto en la íntegra del libro Pariremos con Placer click aquí.

El instinto es la verdadera herramienta en una dilatación y expulsivo.

Ana, Doula y fisioterapeuta

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